El proceso de gerencialización del Ayuntamiento de Barcelona

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maraton-barcelona-2013

El proceso de gerencialización del Ayuntamiento de Barcelona. Aspectos teóricos y prácticos

Conclusión:

A diferencia de otras administraciones locales, el Ayuntamiento de Barcelona tiene una larga tradición práctica de separación entre política y gestión, y de prácticas gerenciales inspiradas en los principios de la Nueva Gestión Pública. La existencia de la figura del gerente municipal, extraña a otras administraciones locales de su tamaño, es un ejemplo significativo de la especificidad de un modelo de gestión cuyos mismos responsables consideran singular. Existe consenso en considerar que, en buena parte, la solidez de la gestión global y en particular de la gestión financiera se debe a la existencia de este modelo y a la misma figura del gerente municipal como responsable directo de la solvencia de las cuentas municipales.

Sin embargo el modelo adolece de una falta de institucionalización que le hace totalmente vulnerable ante la voluntad política. De hecho, el gerente municipal existe gracias a la voluntad del alcalde, que podría prescindir de la figura en cualquier momento sin más requisito que el de su propia voluntad.

A pesar de estos condicionantes, el gerente municipal ha sido a lo largo de los últimos 20 años una figura políticamente independiente y con credenciales profesionales extensas previas a su nombramiento, a diferencia de los gerentes de área, distrito o directores de entes municipales, donde los nombramientos estrictamente profesionales bien entre funcionarios o personas procedentes del sector privado, se han mezclado frecuentemente con designaciones de lógica exclusivamente política, particularmente entre los gerentes de distrito.

A pesar de todas las debilidades del modelo de gestión pública de Barcelona, los resultados obtenidos en cuanto a calidad de la gestión han sido considerables. No obstante, la opción gerencial es frágil debido a su falta de institucionalización; por este motivo sería deseable desarrollar las previsiones de la Carta Municipal y crear la figura del directivo municipal diferenciado del personal eventual de nombramiento exclusivamente discrecional, y dotar de un estatus de mayor relevancia formal al gerente municipal.

Sería conveniente someter a estudio un modelo de dirección pública abierto tanto a funcionarios como a profesionales procedentes del sector privado, pero de acuerdo con un procedimiento que incluya publicidad de la convocatoria, acreditación de competencias, contrato temporal y evaluación de resultados.

Texto completo:

http://www.icps.cat/archivos/Workingpapers/wp314.pdf