RESCATE, FUNCIÓN PÚBLICA Y TRANSPARENCIA… (2ª parte).

 

 

Segundo artículo de Asteisa:

 

Si, como decíamos ayer,  nos adentramos en el país de la desolación personal, esta amalgama de crisis de muchas cosas, nos llevará por delante.

Hoy, más que nunca, viendo el devenir de los acontecimientos nada esperanzadores, observando cómo les pasan, a las gentes del gobierno, los hechos y realidades  por arriba o abajo o por la izquierda o la derecha, sin que se quieran enterar de que así ocurre, es necesaria una actitud de reflexión y de propuesta novedosa… Algo que debería ser preocupación del estado para con sus trabajadores,  primero se rechaza para posteriormente defender, como si fuera en “un nuevo y moderno mercado económico de esclavos,” las medidas  que les deben ser aplicadas. Se palpa que jamás tuvieron claro lo importante que son las personas para las organizaciones.

Tanto en la prensa del viernes (día 14) como del sábado (día 15) hemos podido leer la acuciante, y con ribetes de urgencia, misiva del FMI de la “bajada de sueldos al personal funcionario”. A veces la prensa también provoca situaciones que resultan muy “interesadas”,  respecto a lo público. Es el poder de lo publicado frente a lo público.  Vamos a ver, lo que ha dicho ese FMI es diferente. Aunque claro, acostumbrados como nos tienen a que se apliquen así las medidas, no nos extraña para nada esta “perversa traducción”. Una cosa es decir que deben reducirse gastos en función pública y otra bajar el sueldo a los funcionarios. El presidente del gobierno ha vuelto a negar, , que lo vaya a ejecutar… Miedo nos dan estas negaciones de que no lo van a aplicar… El próximo viernes, quizás,  comprobaremos una vez más…”que donde dije,  ahora pregono lo que me dala gana.” Enestos momentos, mucho habría que discutir, todavía,  acerca de los “inflamientos artificiales” de personas que presentan algunas administraciones públicas  por parte de los partidos políticos.  Igual, resulta que el FMI se está refiriendo a esas situaciones y no a los funcionarios, porque entre otras cosas, el poder adquisitivo de este colectivo comparado con el europeo, es de risa.

Como premisa, ya expuesta en el anterior artículo,  hemos de decir, clara y firmemente, que lo que está haciendo este Gobierno en materia de función pública no conduce a nada positivo. Yo, por lo menos no la veo y conmigo bastantes personas de más amplia formación y criterio que el mío personal. Es un camino que lleva a ninguna parte, es la vía muerta donde se abandonan los vagones dejando que el paso del tiempo termine con ellos. Es tierra quemada por la que ya no se vuelve. Es el camino de la confrontación, de la vigilancia, de la disciplina por la disciplina, del control por el control, sin que tales medidas, que en otros contextos podrían ser hasta beneficiosas, vayan a conseguir resultados positivos.  Lo que sí podemos adelantar, que lo que  van a originar, es el cabreo profundo de los trabajadores de la función pública…

Camino corto, pero lleno de hartazgos,  es lo que nos estamos encontrando, en este poco espacio de tiempo nuevo de gobierno.  Y lo más grave es que del mismo hartazgo participa una gran parte de la ciudadanía… Parados, autónomos, trabajadores que ven un negro porvenir, jóvenes sin futuro laboral, familias en la ruina, funcionarios desanimados, sindicalistas, mineros, gentes del campo…A todos esos y alguno más se lo podríamos preguntar… Pero a quien sé, con certeza,  que no se lo vamos a preguntar… es a quienes, sin ningún rubor ni ética social, han engordado o siguen engordando su riqueza personal. Pese a la bancarrota a la que han conducido a ciudadanos concretos de este nuestro país… Pese a  haber creado y sustentado esta situación de pobreza… Pese a tener una responsabilidad social, que nunca se les ha pedido o demandado. Y lo que ya es más grave, que pese a todas las desgracias de las que son responsables, todavía se les “siga defendiendo” – o, al menos se intente –  procurando que su imagen no salga muy dañada. Vergüenza ajena que les debiera dar.

En todo este espacio social de reproches y acusaciones – de sesiones del Congreso vergonzantes y vergonzosas-  es necesario un poco de luz y de acuerdo.  ¿Tan difícil es unir fuerzas, para sacar el país adelante?…. Pues sí. No sólo es difícil, sino que me atrevería a definirlo como imposible, en las circunstancias actuales. La mayoría absoluta con el resto del espectro político, casi por igual, se ha instalado en una postura  tan extremadamente inflexible, que no es posible una solución cooperativa. Desgracia que tenemos en este país…

Pues bien, si eso que están haciendo y proponiendo desde el gobierno, es justo lo contrario de lo que una buena praxis pregonaría, démosle la vuelta a la tortilla y planteemos lo que puede ser atisbo de solución. Pero dado que estamos como estamos, con la sensibilidad tan a flor de piel, mucho nos tememos que hasta las intenciones innovadoras van a ser vistas o tachadas de descabelladas ideas – cuando menos- o de revueltas revolucionarias que sólo conducen al caos. Aun existiendo este riesgo de posible discrepancia o confrontación,  lo asumo  y planteo algunas líneas como reflexión.

1º. La ética social. En estos momentos de “supina confrontación” todas las medidas que se tomen tienen el riesgo de no servir más que para enervar los ánimos y cabrear más al personal.  ¿Qué es, por lo tanto, necesario? Situarse en una posición ética de buena praxis… ¿Dónde comienza, bajo nuestro criterio, esta buena praxis? En el respeto y la justicia social.  Y esto va a exigir posicionarse en un nuevo marco… Ya no sirve para el político o el gobernante de turno el “ser inocente hasta que no se demuestre lo contrario”. Casos como el de los Ayuntamientos con “pelotazos urbanísticos”, actuaciones de miembros de la casa real en asuntos económicos no aclarados, ministros de defensa querellantes por asuntos anteriores nada claros respecto a fabricación de bombas, presidentes autonómicos juzgados, jueces que mejor no impartieran justicia, reyes cazando elefantes… Todo este conglomerado de actuaciones recientes y pasadas y que conforman una filosofía destructiva de cualquier planteamiento ético requieren ser cambiado y modificado con urgencia, así como reemplazado por transparencia y honestidad. Mucho nos tememos que personas y personajes que viven alrededor de la posibilidad de meter la mano en los dineros o asuntos públicos se van a oponer frontalmente a esta propuesta.

Tampoco es de recibo que, de repente, los funcionarios- los trabajadores de la administración pública, con oposición lograda a base de esfuerzo – se hayan convertido en mercancía política. Donde sus derechos se hayan visto mermados drásticamente  como si sobre ellos debiera caer  el peso injusto de las decisiones de sus gobernantes.  En un mundo de ética y justicia social cada cual es responsable de sus actos y sus consecuencias. Aquí todavía no. De ahí que surja la necesidad perentoria y renovadora de una nueva ética. Y para ello sería necesario asumir fracasos con humildad, sería necesario que este gobierno deje a un lado sus bravuconadas y chulerías, sus “ordeno y mando”, sus normas disciplinarias a través de los decreto-leyes … como si la sociedad no hubiera evolucionado en los últimos quince años… Nos presentan medidas a todas luces retrógradas, superadas ya por la sociedad, por las organizaciones y por los grupos sociales o empresariales que están en la avanzada del desarrollo.  Estos gobernantes siguen empecinados en aplicar medidas de ayer que para el hoy ya no sirven… Y si se aplican es porque así las piensan… Y esto es lo que debe empezar a cuestionarse.

2º.La honestidad. Unapersona, un grupo, un gobierno puede acertar o equivocarse. Un índice: La prima de riesgo.  La respuesta de este gobierno yala cantaba Georges Brassensen los años 70,  es porque  “todos me miran mal… menos los ciegos es natural”. La honestidad, que genera confianza,  no se ve por ningún sitio. Quizás la haya, pero me temo que yo no la veo. ¿Y cómo se percibe?  Pues en el propio lenguaje. Se lanzan mensajes contradictorios como si fueran mensajes de evitación “del pecado” …  Que si el rescate es o no es rescate… Que si Bankia tenía un agujero o no tenía… Que si el Constitucional lo dirijo yo y no tú… Que si el presidente del Supremo se gasta en juergas un capital público… Que si el yerno el rey se enriquece ilícitamente… Que si los consejeros de los bancos arruinados se llevan una pasta…Que si el clientelismo está asegurado… Que si en Andalucía se enriquecen con los EREs… Que si el Matas o el Correa de turno ….   Que si se han producido – para enriquecerse y financiarse – numerosos “pelotazos urbanísticos” por parte de instituciones, que ahora están en quiebra técnica, sin que nadie sepa dónde fue a parar tanta riqueza..  Que si cuántas obras públicas se hicieron sin orden ni concierto… Y mientras se ejecutaban se encarecieron los precios de forma desorbitada… ¿Cuántos ejemplos más podríamos poner en los que  hubiéramos deseado oír una voz que dijera que va a actuar la justicia libremente? Y sin embargo, en vez de oír la voz de la justicia, el pueblo se come su rabia, ante el silencio, o cuando no, ante el apoyo a tales actuaciones a todas luces reprobables.

3º.La transparencia. Todaactuación administrativa- en palabra y obra-  ha de ser objetiva y transparente. Pero esto no debe interesar a los partidos políticos, al menos en su mayoría. En el texto anterior hablábamos de “la verdad del momento y del momento de la verdad” como rebuscado circunloquio para decir lo que le da la gana al gobernante, que aparece pretendiendo, que creamos lo que vamos a escuchar.  Lo más gracioso de esta situación – si pudiera tildarse de graciosa- es que hasta se ha generado una herramienta para evaluar el “nivel de transparencia” emitida por las administraciones públicas. Para que se haya tenido que llegar al “soy 5 puntos más transparente que tú…” cuánta cerrazón y “Juanes Palomos”  – el de yo me lo guiso y yo me lo como –  hemos tenido que ir soportando, sufriendo, aguantando pacientemente…   como si esa manera de ocultación fuera las más idónea y oportuna.  Engañados que nos tenían….

4º. Administración cercana. Parto de un principio que seguramente puede herir susceptibilidades y puede molestar a más de uno, – aunque no sea ésta nuestra intención ni voluntad-  máxime en esta autonómica organización territorial. Pido excusas por ello, pero no me resisto a decir lo que pienso, esperando, que otras personas puedan hacer pública su opción o reflexión.

 La administración que mejor garantiza la cercanía es lo que hoy conocemos por  Ayuntamiento. Y de lo que estamos seguros es que esa es la administración mejor valorada, porque realmente es la que da mejor respuesta a la ciudadanía. (Quedan exceptuados aquellos casos en los que la corrupción imperó a sus anchas)  Pero la configuración actual, tanto territorial como competencial, debe ser modificada sustancialmente. Atendiendo al primero de los criterios expuestos, la circunscripción territorial, de esta nueva administración que ha de surgir, ha de estar basada lo mismo en el principio de cercanía o proximidad a la ciudadanía que en el de autorrealización.

Cercanía y proximidad en su sentido más espacial y temporal, en el sentido más físico y territorial posible y el de autorrealización para simbolizar la gran capacidad de autonomía y autogestión que ha de poseer, con la necesaria dependencia, pero no más, de su gobierno autonómico.

El nuevo modelo que debe surgir en lo Local, no puede ya estar basado en que cada pueblo- núcleo urbano  de “x” habitantes- tenga su “propia administración”.  Pensamos que este modelo se ha terminado y sólo ha servido, en muchos casos,  para llenar de políticos – casi mayoritariamente sin ningún curriculum, ni formación – los espacios públicos.

A la vez se hace indispensable que, a nuestro juicio, desaparezcan otro tipo de administraciones (duplicidades)  cuya eficacia, en su caso, o su representatividad atribuida,  en nada, o muy poco, mejoran o mejorarían el servicio ala ciudadanía. Nosreferimos a esas Instituciones “intermedias” o “intermediadoras de no se sabe muy bien qué”  tales como Diputaciones, Delegaciones, Subdelegaciones, Agencias, Organismos públicos … que deben ser reflexionadas más para buscarles  la mejor forma de desaparición que la supervivencia en nuestra sociedad…  Claro que aquí hay un papel de legislación abundante a su alrededor que no hace que la tarea sea fácil… Pero si nunca se empieza será más difícil, y cada vez más caro…

El criterio de territorialidad tiene que ir unido al criterio de razonabilidad y de desarrollo. Un ratio que, podría presentarse como inicio de la reflexión, podría estar entre 50 y 100 mil habitantes… El número total podría situarse, en un primera estimación,  entre 250/300 administraciones locales en todo el estado.. Si tenemos en cuenta que la cantidad de municipios, actualmente, ronda el número de 8.000, de los que casi el 90% tiene menos de 20.000 habitantes… El ahorro en sanidad  y educación, por citar dos de los recortes más recientes y  problemáticos, sería notable. 

Los desarrollos industriales, tecnológicos  y de innovación no pueden supervivir en economías pobres, reducidas y de nula expansión. Necesitan otro tipo de tejido, de infraestructuras, de comunicaciones que no se consiguen empequeñeciendo los espacios sino abriéndolos a comunidades más extensas y mejor coordinadas. (Me constan algunos intentos de ir en esa línea)

El modelo actual es un modelo caduco, arrastrado durante siglos y que no ha dado el paso de gigante que necesitala sociedad. Dichomodelo debe ser reflexionado desde la perspectiva de la modernidad, de la rapidez de la comunicación, de la reducción del espacio y el tiempo, de la conjunción y unidad de servicios, no en la dispersión… Y sobre todo debe ser reflexionado desde la conveniencia de un desarrollo sostenible sí, y a la vez cooperativo, interrelacionado, competitivo y con posibilidad de futuro…

Somos conscientes que, a la vez que, esta posible nueva demarcación territorial puede generar mejoras sustanciales y menores costes, va a presentar numerosas reticencias, seguramente, si nos seguimos empeñando en la defensa numantina de las posiciones políticas.  Porque esta hipotética nueva organización de lo local conlleva, y eso debe estar bien claro, a una disminución del “aparato actual” de “edificios, políticos y personal” para adecuar las necesidades a los tiempos.  Esta nueva administración local debería ser gobernada por un número muy inferior al actual de políticos, en listas abiertas… Y si quieren que me moje más lo haré afirmando que en ningún caso estas instituciones básicas locales deberían estar gobernadas por más de 10 representantes políticos. Eso sí, sostenidas y empujadas y gestionadas por equipos de profesionales eficaces.

Deberían ser “instituciones locales” fuertes, con competencias propias en las  materias más cercanas a la ciudadanía y al desarrollo tales como justicia en 1ª Instancia, seguridad jurídica hacia la ciudadanía, hacienda y recaudación de impuestos, medio ambiente, sanidad, educación, desarrollo económico… Su línea de actuación debería estar basada en el empoderamiento con el fin de dar participación y reconducir la participación  de la ciudadanía, verdadero agente social.  Esto es lo básico… Porque según las circunstancias y lugares ese mapa de prioridades o estrategias debería ser adaptado, inteligentemente,  debería ser innovado  buscando su expansión y desarrollo…

En una cooperación, coparticipación, de lo que hoy conocemos como lo público y lo privado… Porque lo importante o específico ya no va a ser el “café para todos” sino la potencialidad para desarrollarse, crecer, crear y mejorar situaciones de calidad de vida y de trabajo, respondiendo ante la ciudadanía concreta y cercana de los logros,  avances o de los fracasos … Esta especificidad, como propiedad particular para la competitividad cooperativa y el desarrollo ha de ser uno de los pilares de la nueva organización. 

Muchos de los servicios que hoy se prestan, – cada cual puede pensar en sus ejemplos, porque haberlos  los hay – deberían irse reconduciendo a esta situación, porque, probablemente, si se reflexiona se puede ver que  no hay razón técnica ni económica para que sean realizados desde el propio ayuntamiento… Pero la fuerza de la inercia empujada por muchos años y siglos es muy poderosa. Algunos pensarán que voy contra lo público… Nada más lejos de mi intención. A la vez que afirmo que muchas “actividades” deben reflexionarse.

Aquí está el verdadero reto, de cómo se construye, se gestiona y desarrolla una sociedad, basada en un buen servicio público, cooperativo y competitivo.  Para ello debe contar con un equipo de profesionales para sus competencias y sus proyectos… Que seguramente ese personal no será necesario que sea fijo de por vida, ni temporal… Es decir, que debe responder a las necesidades y  planes concretos de desarrollo… Y que probablemente será muy volátil o flexible… Y que la ley de función pública, como la entendemos hoy,  tendrá poca vigencia en asuntos organizativos y laborales… Y que la nueva función pública probablemente también se fundamente en lo anteriormente expuesto a vuelapluma, en una ética, en una objetividad, en una transparencia, en una cooperación y en una competitividad. En un código de conducta no de derechos y deberes, que sea motor del cambio y de la potencialidad de lo público.

 Quizás lo aquí expuesto sea un sueño… Pero yo lo veo así. Mientras tanto sé que mañana seguiremos sufriendo medidas que no llevan a ninguna parte, medidas que en vez de animar y motivar generarán más desánimo y desolación… Pero es lo que tenemos… Confío que algún día, con el cambio de viento, sentiremos en la cara la frescura de lo nuevo y decidiremos cambiar el rumbo.