¡23.000 visitas!!! Y estrenamos sección de opiniones expertas pero anónimas

Os tenía acostumbrados a mis artículos milenarios, pero voy a abrir mi blog a otras personas del gremio. No todo el mundo quiere escribir firmando con su nombre (más de una vez me han dicho que yo tengo mucha “moral” por ello) y he optado por sobrenombres para estos esforzados amigos míos que quieren poner su opinion en mi blog, pero no así su nombre.

Ha sido un poco lío elegir los nombres, pero aqui en Euskadi, al menos en pueblos pequeños, se conoce a la gente por el nombre de su casa o caserio. Mi padre es del caserío de Asteisa y ese es el primer sobrenombre que he adjudicado.

Sin más preambulos, os pongo el artículo de “asteisa” que espero que sea el primero de muchos:

RESCATE, FUNCIÓN PÚBLICA Y TRANSPARENCIA… (parte I).

Resultan, a juicio de quien esto escribe, indignantes hasta para la inteligencia media, los discursos, reproches y simplezas con las que nos está obsequiando este gobierno de melifluos  y oscuros “padres/madres” dela patria. Cadadía nos salen con una nueva.

El Presidente, por ejemplo, se desayuna – o merienda- afirmando que el rescate a la banca llega tarde, que tenía que haberse realizado en el año 2009. Con tal de decir algo, lo que sea, con tal de que no se olviden hechos pasados en los que él tenía tanta responsabilidad como el gobierno, no mira ni efectos ni causas. Justamente quien esto afirma llevaba- hasta que la evidencia /rescate tomó carne y habitó entre nosotros- tiempo pregonando a todos los vientos que no iba a haber rescate. Ahora, con tal de sacudirse el polvo de su fracaso se inventa una fecha de un año, que pudo ser y no fue, para intentar amortiguar la negatividad e incoherencia del gobierno que él mismo dirige.

Es una constante, en este gobierno, aunque no sea sólo perteneciente a este actual gobierno, el empeño en negar la evidencia yla realidad. Primerono quieren ni mencionar la palabra rescate…Segundo, siguen afirmando que no hay rescate… Tercero, dicen que el rescate se tenía que haber hecho hace tres años… Intentan modificar todo, cambiando el lenguaje…Es su táctica y con ello se sienten más cómodos… Las cosas no cambian porque se les cambie de nombre, ni inclusive de rostro. Pero ellos viven en esa ilusión. Y parece ser que se lo creen… Se lo creen hasta que los periódicos europeos les ponen en su sitio. Menos bonito y buen gobernante le llaman de todo. Incluso la prensa internacional del último fin de semana es más dura que la prensa nacional… Y quien lo escribe no son periódicos de extrema izquierda, por cierto…. Si a alguien le interesa saber algo más de esto, les remito a los periódicos dela Sociedad Vascongadade Publicaciones del martes día 12 de junio.

Y todo este galimatías-recogido con la luz y taquígrafos del Congreso de los Diputados del día 13 de junio- ¿cómo afecta a la función pública?

Llevamos tiempo, por desgracia, leyendo o escuchando discursos claramente desestabilizadores respecto a la función pública y sus trabajadores.  Algunas personas de los gobiernos, y aquí también entran autonomías,  sin pudor o freno oral, sueltan, alegremente, las lindezas que nos llegan.

El discurso de que las personas son el principal activo de las empresas y organizaciones, queda para otros colectivos…O quedó enterrado en el pasado. La función pública, a juicio de tales pregoneros,  parece ser que está llena de personas inoperantes y privilegiadas. Y este discurso ha calado profundamente enla sociedad.  Quienesles hacen frente sólo son los colectivos afectados… En estos momentos educación y sanidad… ¿quién está protestando? Los propios funcionarios de esos colectivos… A pesar de que el efecto es general y notorio, por la forma de actuar, podría asegurarse que la mayoría de la sociedad está de acuerdo con los recortes…Aunque dudo mucho que esto sea así…

Y los recortes van a continuar… Y razonablemente en algunos lugares concretos de la geografía estatal deben ser aplicados… No puede ser de recibo que en algunas administraciones, empresas  u organismo públicos más del 80% del presupuesto sea para capítulo 1. Esto no puede ser. Pero no quiere decir que todos estemos en la misma situación.

Eso, que sería una medida razonable de ajuste económico, no se puede generalizar diciendo que sobran 400 ó 500 mil funcionarios.

Primero porque falta un modelo. ¿Alguien conoce qué modelo de administración pública quiere este gobierno? Por ahora ha pretendido que se configure en base a dos ejes. El eje de la eficiencia, que dicho así suena muy bien, pero muy hueco… Y para ello quiere que todo funcionario de las administraciones públicas, incluidas las Locales,  trabaje, por lo menos, 37 horas y media semanales. El cómputo anual como no está marcado, provoca que en algunos ministerios, al menos en el de Justicia,  se lo salten  y pongan un número de horas anuales que quedan un poco lejanas del cómputo que debiera ser. En este país continuamos con el “hecha la Ley, hecha la trampa”.  Lo cual no deja de ser un aviso a navegantes…  Que esto tenga que ver con la eficiencia, lo tendrán que demostrar… Hace tiempo algunas revistas especializadas – evitaremos hacer propaganda- publicaron una serie de artículos en los que se comparaban las horas y horarios de trabajo de este país y lo que se hacía por otros lugares de Europa… Eran tiempos donde la conciliación de la vida familiar y laboral- impulsada desde el gobierno- tomaba cuerpo y acción. Se venía a concluir que no por estar “más horas”  en el trabajo se hacía más y mejor trabajo… Ahora conviene- por intereses políticos- acallar dichas voces y manifestar que hay que trabajar más horas. Lo demás, por lo que se deduce, eran simplezas retóricas de “cuatro iluminados”…

El otro eje es el de la rebaja salarial… Tienen que ganar menos como sea. Esta es la orden… Y nadie se pregunta qué se hace con la reducción… En Alemania, por dar un ejemplo, la reducción de salario significaba que compartías con otras personas tiempo y salario. Es decir, tenía un efecto de solidaridad y cooperación. Lo mismo que a pocos kilómetros de aquí, concretamente en las cooperativas el grupo Mondragón. Este efecto de cooperación ha sido muy aplaudido últimamente. Bien, pues lo que el gobierno presenta es la bajada pura y dura, sencillamente buscando que ganen menos los funcionarios para que ganen menos, y dejando entrever que determinados puestos van a desaparecer.  ¿Criterios? Ninguno. Esto de justificar y racionalizar el gasto “consiste en lo que consiste y no se le da más vueltas” que diría el presidente del gobierno.

Y esta situación biaxial ¿a qué conduce? Pues sin lugar a dudas a una preocupación, a una frustración, a una desorientación, a un desagrado,… En definitiva a una situación de ansiedad nueva propiciada por quien debería preocuparse de la “salud de su personal”. Contradicciones que tiene la administración.

Junto a esos dos aspectos reseñados aparece el de la privatización de los servicios, como si dicha decisión fuera la panacea de todos los males. Mucho nos tememos – como hemos visto que ha ocurrido en otros tiempos-  que es la solución ideal para dar y colocar a familiares y amigos… No voy a dar ejemplos, porque todos sabemos de muchos… Esta es una decisión derivada del clientelismo imperante en la clase política de nuestra sociedad. Y para nada es  efecto o consecuencia de un modelo reflexionado buscando el bien común y el interés general.  Que tienen que convivir  lo público con lo privado, nadie lo niega. Pero dentro de unos valores y normas que garanticen que lo privado no se va a poder apropiar ni enriquecer a costa de lo público. Dicho en Román paladino, por si alguno lo duda,  que unos pocos, beneficiados por el dedo de lo político, nunca puedan enriquecerse a costa de los muchos. La economía social no debe entrar en esa vía de desastre y empobrecimiento.

¿Por qué sobran funcionarios? En algunos casos, porque se han cometido abusos. Estos casos responden a intereses partidistas, del que ningún partido político puede decir “que no ha tirado la primera piedra” porque quien más quien menos ha buscado introducir, según maneras diversas, a su parte de clientela bajo el paraguas dela administración. Ylos que no han podido entrar, pues se han quedado con las ganas y ahora, probablemente, aplaudan el sinsentido de lo anteriormente comentado. En otros casos, porque probablemente su misión haya concluido y tampoco se haya hecho nada para recuperarlos. Y aquí la desidia puede ser mutua. La desidia de quien no se siente motivado ni con un proyecto que le aporte crecimiento y desarrollo personal y profesional, junto a la desidia de quien abandona al trabajador a su suerte esperando que algún día se pudra en su agujero.

En estos momentos  de propaganda de que la administración debe ser más pequeña en número de efectivos, ¿hay alguien que garantice que los servicios van a ser mejor y más baratos para la ciudadanía? Nadie lo garantiza. Sólo se dice que hay que ahorrar. Ese es el objetivo… Ahorrar como sea, y al precio que sea. Lo cual no estaría mal el plantearlo de una manera global si no fuera porque mucho nos tememos que las consecuencias drásticas- y las estamos viendo ya- recaen sobre los mismos colectivos.

Antes de terminar esta primera parte de mi reflexión, que deberá continuar sobre posibles líneas de pensamiento a aplicar a futuros modelos, manifestar que la transparencia es muy opaca. Se han llegado a escribir artículos sobre quién tiene prioridad a la hora de “abandonar el barco de la función pública hundida”.  Se ha llegado a manifestar si los primeros en abandonar deben ser los funcionarios interinos, los laborales temporales y  el personal eventual…

Inclusive cayó en mis manos un artículo donde se indicaba que si se acordaba así, en el caso de que el barco se hundiera más todavía,  el derecho prevalente a que los representantes sindicales continuasen en su puesto, podía ser- previo acuerdo firmado- suprimido y adjudicado a colectivos de trabajadores con otras necesidades más urgentes. Luego han seguido apareciendo artículos o conferencias acerca de la idoneidad de aplicación de los EREs o de sus límites y de cómo aplicarlo o no aplicarlo a los funcionarios de carrera. Total, que metiendo miedo en el cuerpo, se ha entrado a hacer el juego que pretendía este gobierno. Juego nada claro, y quien lo tenga, así lo manifieste. La transparencia en materia de personal siempre queda para otros.

Conclusión: De transparencia en la función pública nada de nada. De planificación estratégica, apenas nada. Las prioridades son el ahorro y el aumento de horas de trabajo. Con estas premisas no vamos muy lejos. Y llegamos al país de la desolación personal donde se entra a pesar de los esfuerzos personales y no se vuelve a salir nunca.  Y aquí ya no vale afirmar que el rescate no es rescate… Para que algunos lo tengan en cuenta.

 

Ahora yo, Iratxe de nuevo. Para acabar, me tomo la libertad de poner una canción a este artículo de Asteisa. La última frase de la canción dice “Be yourself no matter what they say”, es decir, sé tu mismo, no importa lo que digan.